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"Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas. Los hombres quedarán sin aliento por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas." (Luc 21:25-26) "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas." (2 Pet 3:10)

Las Profecías Católicas

Nuestro Señor reclama a Santa Brígida por el estado de la Iglesia e incluso amenaza con irse a los paganos, abandondando a los cristianos y castigándolos. Extractos de una de sus visiones y conversaciones con Nuestro Señor:

"Delante de todo el ejército celestial el Padre Eterno dice: 'Me quejo delante de vosotros de que desposé a Mi Hija con un hombre que la trata muy mal, y le sujeta los pies en un cepo, hasta que se le secan y quedan extenuados'. Respondió el Hijo: 'Esa es, Padre Mío, la que Yo redimí con Mi Sangre, y recibí por Esposa, pero que ahora tratan de arrebatármela violentamente'. Enseguida, dijo la Santísima Virgen: 'Vos Padre Eterno, Sois Mi Dios y Mi Señor, y traje en mis entrañas a Vuestro Bendito Hijo, que es verdadero Hijo Vuestro y verdadero Hijo mío. Mientras viví en el mundo hice vuestra voluntad, hacedme merced de apiadaros de Vuestra Hija'. Después decían los ángeles: 'Vos Sois nuestro Dios y Señor, y en Vos tenemos todo nuestro bien, y no necesitamos otro que a Vos. Cuando nació Vuestra Hija la Iglesia, todos nos alegramos, y ahora con razón podíamos entristecernos porque la vemos en manos de quien tan vil y afrentosamente la trata, compadeceos de Ella por vuestra gran misericordia, pues es mucha su miseria, y no hay quien la consuele, ni la libre, sino Vos, Señor Dios Omnipotente...'" (Celestiales revelaciones..., págs. 61-62).

Sobre la Iglesia

"Cerradas están las puertas del tálamo, esto es, de la Iglesia. ¨Qué significan las puertas sino la buena voluntad en el alma? Hállase esta cerrada sin producir ningún bien, mientras llevan a cabo la voluntad de tu enemigo; porque todo cuanto agrada y deleita al cuerpo, esto es lo que se ama y se honra y lo que se publica como santo y bueno, mientras que está puesto en olvido y abandonada Tu Voluntad que es que los hombres deben amarte con fervor, desearte con prudencia y dando por Ti todo con razón..." (Celestiales revelaciones..., págs. 345-347).

San Ambrosio muestra a Santa Brígida el estado de la Iglesia y la cristiandad

"Por estos gobernadores entiendo todos los señores que en el mundo tienen potestad espiritual y temporal; porque no pocos de éstos aman tanto su propia voluntad, que engolfados en las tempestades y borrascas del mundo, en la soberbia, en la codicia y en los placeres, no atienden el provecho de las almas de sus súbditos y los sigue el miserable vulgo, creyendo ir por el camino recto y de esta suerte perecen ellos, juntamente con sus súbditos, siguiendo cada uno el apetito de su voluntad" (Celestiales revelationes..., págs. 141-142).

Nuestro Señor amenaza con irse donde los paganos

"Y, pues, los cristianos me persiguen con sus malas obras y me echan de sus corazones, me iré a los paganos , que aunque ahora Mi Nombre les es insípido y amargo, llegará a serles más dulce que la miel".

Añade que si los católicos perseveran en su maldad, "vendré a ellos como gigante terrible, fuerte y áspero, porque vendré tan terrible para los cristianos, que ni el dedo pequeño se atreverán a mover contra Mi; tan fuerte, que serán ante Mi como un mosquito; y tan áspero que sentirán un dolor que no tendrá fin" (Celestiales revelaciones..., págs. 100-101).

"Tomé para mí el linaje de los cristianos, los cuales eran hermosos para la fe, dulces para el amor de Dios y fructíferos por el buen trato. Mas ahora han degenerado de su primitivo estado, y son hermosos por el nombre, pero feos en su trato, fructíferos para el mundo y la carne, pero estériles para Dios y su alma, dulces para sí mismos, pero amarguísimos para Mi; por consiguiente, caerán y serán destruidos".

Aquí, en el libro está truncada la revelación. Continua de la siguiente manera: "Yo escogeré otra hierba algo áspera, esto es, los paganos, los cuales de buena gana se convertirán y me servirán si tuvieran quienes les ayudaran. De esta hierba sacará tanto dulce cuanto necesite para que me llene el colmenar... y crecerá admirablemente hasta llegar a gran hermosura" (Celestiales revelaciones..., págs. 365-366).

Los cristianos serán espiritualmente siervos de los gentiles

"Has de saber que todavía tendrán los gentiles tan gran devoción que los cristianos serán espiritualmente siervos de ellos y se cumplirá lo que dice la Escritura, que el pueblo que no entenderá me glorificará y se poblarán los desiertos, y cantarán todos: 'Gloria al Padre al Hijo y al Espiritu Santo'" (Celestiales revelaciones..., pág. 412).

"Escogeré para Mi los pobres, esto es, los paganos menospreciados, a quienes diré: 'Entrad a descansar en el brazo de Mi amor'; pero a vosotros que deberíais ser míos y los menospreciasteis, vivid según vuestra voluntad, y cuando llegue Mi tiempo, que es el del juicio, os diré: 'Se os darán tantos tormentos, cuanto fue vuestro amor en querer el placer más que a Vuestro Dios'" (Celestiales revelaciones..., págs. 530-531).

Admonestación a los que deberían defender a la Iglesia

Mi Justicia es firme como un monte, abrasadora como el fuego, espantosa como el trueno y pronta como una saeta.

Me disteis la palabra de defender a mi Iglesia y de favorecer a los pobres, y tributais obsequios a mis enemigos; arrojais también mi bandera, y enarbolais la de mi adversario.

Seguidme, pues, sino, seréis derretidos como la cera por medio el fuego. ¨Por qué rasgáis vuestra promesa? ¨Por qué menospreciáis vuestro juramento?” (Celestiales revelaciones..., págs. 110-112).

Dicen que soy misericordioso, y casi ninguno cree que soy Juez que juzgo justamente

"Aquel noble ejército real que viste, es la Santa Iglesia que edifiqué con mi Sangre y con la de mis Santos. Y con mucha caridad junté y puse en ella a mis escogidos y amigos. El fundamento de esta Iglesia es creer que soy Justo Juez y misericordioso, pero este fundamento lo han derribado y aportillado el muro, porque todos dicen que soy misericordioso, y casi ninguno cree que soy Juez que juzgo justamente. Me tienen por mal Juez, como lo sería el que de misericordia soltase y diese por libres a los culpados, para que afligiesen más a los inocentes. Pero se engañan, porque aunque misericordioso soy Justo Juez, de tal manera que ni aún el más mínimo pecado dejaré sin castigo, ni el más pequeño bien sin remuneración. Por esta mina y portillo que hicieron en el muro, han entrado en la Iglesia todos aquellos que sin temor alguno me ofenden; y con esto afirman que no soy Justo Juez; y de tal manera maltratan a mis amigos, que les sujetan con cepos como si fueran malhechores. Para mis amigos no hay día bueno, ni consuelo alguno, todo es afligirlos como si fueran unos malvados. Si hablan la verdad que de Mí han aprendido, se la reprueban y les dicen que son engañadores y mentirosos; desean hablar y oir lo que es justo y recto, pero, ni hay quien se lo oiga ni quien se lo diga. Y lo peor es que siendo Yo el Señor absoluto y Criador de todas las cosas, Soy blasfemado, pues dicen los malos: 'No sabemos si hay Dios, y aunque lo haya, nada nos importa'. Echan por los suelos mi bandera, y la pisan diciendo: '¨Por qué padeció Jesucristo muerte? ¨que nos aprovecha a nosotros? Haga lo que nosotros queremos, que eso basta, y no queremos su reino: téngaselo y gócelo El'". Deseo hallar entrada en el alma de estos tales, y ellos dicen: 'Antes moriremos que dejemos de hacer nuestra voluntad'.

"Ves aquí, querida esposa, cuales son los pecadores. Yo los hice con solo una palabra, y con solo otra pudiera destruir tanto a ellos como a su soberbia. Pero por los ruegos de Mi Madre y de todos los Santos, los consiento y sufro y los quiero convidar con la paz. Si la admitiesen los perdonaré; y si no, los castigaré con rigor en presencia de los ángeles y de los hombres como a ladrones públicos, y todos dirán que es justo el castigo que se les da. Y como a los ahorcados, que después de muertos y hechos cuartos, los ponen por los caminos y vienen los cuervos y les pican y comen, así éstos serán comidos por los demonios, mas nunca serán consumidos. Y como están metidos de pies en un cepo no hallan allí descanso ni sosiego, así estarán ellos cercados de temor y congoja. Un río de fuego entrará por su boca, y aún quedará en ellos vacío para nuevos y mayores castigos cada día. Pero, mis queridos amigos serán salvos y se consolarán con las palabras que salen de mis labios, y verán mi justicia y mi misericordia. Los armaré con el arnés fuerte de un amor y caridad, y de tal manera quedarán vigorosos, que postrarán en el suelo a los blasfemos y malos, como si fueran un poco de barro, y quedarán éstos corridos y avergonzados, experimentando mi justicia, porque abusaron de mi paciencia" (Celestiales revelaciones..., págs. 41-43).

Lee más: Las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia

Video: Profecía del Tiempo del Fin 2012 fin del Mundo


La Verdad sobre lo que pasó en realidad a la Iglesia Católica después del Vaticano II

La Verdad sobre lo que pasó en realidad a la Iglesia Católica después del Vaticano IIProfecia Catolica, Juan Pablo II Apostasia Juan Pablo II durante una oración sincretista reunido con varios líderes religiosos falsos en Asís en 1989 – Esta actividad «ecuménica» siempre fue condenada por la Iglesia Católica, y recalcada específicamente por el Papa Pío XI en 1928 como un rechazo completo de la fe católica. Esta es una revolución contra la fe – un nuevo evangelio. ¿Qué está pasando aquí? Leed este libro para averiguarlo.

La Gran Apostasía y una falsa Iglesia predichas en el Nuevo Testamento y en la Profecía Católica

Lucas 18,8 “Pero cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra?”

En el Evangelio, Nuestro Señor Jesucristo nos informa que en los últimos días la verdadera fe sería muy difícil de encontrar en el mundo. Él nos dice que «en el lugar santo» en sí mismo allí habrá «la abominación de la desolación» (Mat. 24,15), y un engaño tan profundo que, si fuera posible, hasta los escogidos serían engañados (Mat. 24,24).

Mateo 24,15 “Por tanto, cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el Profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda.”

Mateo 24,24-25 “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos Profetas, y harán grandes maravillas y prodigios; de manera que aún los escogidos, si fuera posible, caerían en error: ya veis que os lo he predicho.”

2 Tes. 2,3-5 “No os dejéis seducir de nadie en ninguna manera; porque no vendrá este día sin que primero haya acontecido la apostasía, y aparecido el hombre del pecado, hijo de la perdición, el cual se opondrá, y se alzará contra todo lo que se llama Dios, o que es adorado, de manera que se sentará en el templo de Dios, dando a entender que es Dios. ¿No os acordáis, que cuando estaba todavía entre vosotros, os decía estas cosas?”

En 1903, el Papa San Pío X pensó que tal vez él ya estaba mirando los principios del mal que llegaría a pasar completamente en los últimos días.

El Papa San Pío X, E Supremi (#5), 4 de oct. 1903: “Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que está perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición (2 Tes. 2:3) de quien habla el Apóstol.”1

El Nuevo Testamento nos dice que este engaño va ocurrir en el corazón de las estructuras físicas de la Iglesia, en «el templo de Dios» (2 Tes. 2,4) y «en el lugar santo» (Mat. 24:15). Esto surgirá porque la gente no recibió el amor a la verdad. (2 Tesalonicenses 2,10).

En 2 Tesalonicenses 2, San Pablo habla de los últimos días que serán caracterizados por una gran apostasía que será la más peor que nunca – peor aún más que la experiencia de la crisis arriana en el siglo IV, en que casi no se podía encontrar ningún sacerdote católico auténtico.

P. William Jurgens: “En un punto en la historia de la Iglesia, solo unos años antes del presente sermón (+380 d.C.) de Gregorio [de Niza], tal vez el número de obispos católicos en posesión de las sedes, en contraposición a los obispos arrianos en posesión de otras sedes, no era algo mayor que entre el 1% y 3% del total. Si la doctrina había sido determinada por la mayoría, hoy todos deberíamos ser negadores de Cristo y opositores del Espíritu.”2

P. William Jurgens: “En la época del emperador Valente (siglo IV), Basilio era prácticamente el único obispo ortodoxo en todo el Oriente que tuvo éxito en mantener la carga de su sede (…) Si no tiene otra importancia para el hombre moderno, un conocimiento de la historia del arrianismo debe demostrar al menos que la Iglesia Católica no tiene en cuenta la popularidad y los números en la configuración y el mantenimiento de la doctrina: de otra modo, hubiéramos abandonado a Basilio y Hilario y Atanasio y Liberio y Osio y después nos llamaríamos de Arrio.”3

San Gregorio de Niza (+380), “Against the Arians” «Contra los Arrianos»: “¿Dónde están los que nos insultan por nuestra pobreza y se enorgullecen de sus riquezas? ¿Los que definen a la Iglesia por la cantidad y desprecian al rebaño pequeño?4

Si la crisis arriana – sólo un preludio de la Gran Apostasía – era tan extensiva, ¿qué tan extensiva será la Gran Apostasía predicha por Nuestro Señor y San Pablo?

La profecía de San Nicolás de Flüe (1417-1487): “La Iglesia será castigada porque la mayoría de sus miembros, grandes y pequeños, se pervertirán grandemente. La Iglesia se hundirá más y más, hasta que, finalmente, parecerá haber quedado destruida, y la sucesión de Pedro y de los demás apóstoles parecerá haber terminado. Pero después de esto, será exaltada triunfalmente a la vista de todos los que dudaban.”5

San Pablo además dice que está apostasía va a suceder en un hombre sentándose en el templo de Dios y «dando a entender que es Dios». Después en este libro, demostraremos que esto es exactamente lo que ha pasado con un hombre sentándose en la Basílica de San Pedro declarándose que él y todos los demás son Dios.

El P. Herman Kramer era un sacerdote católico que estuvo treinta años estudiando y escribiendo un libro sobre el Apocalipsis. En su libro, él escribió lo siguiente de la profecía de San Pablo sobre el asunto del Anticristo sentado en el Templo de Dios.

San Pablo dice que el Anticristo «se sentará en el templo de Dios» (…) Esto no es el antiguo Templo de Jerusalén, ni un templo construido por el Anticristo, como algunos han pensado, pues entonces sería su templo (…) este templo demuestra ser como una Iglesia Católica, posiblemente una de las iglesias en Jerusalén o la de San Pedro en Roma, que es la iglesia más grande de todo el mundo y tiene el sentido completo como «El Templo de Dios».”6

Note que Kramer dice que «el templo de Dios» probablemente se refiere a la Basílica de San Pedro en Roma.

El Papa Pío XI, Quinguagesimo ante (#30), 23 de dic. de 1929: “(…) tales eran los números de gentes que vinieron a la Basílica de San Pedro para el jubileo de la indulgencia que probablemente Nos nunca habíamos mirado el gran templo tan lleno de gente.”7

El artículo de La Enciclopedia Católica sobre el «Anticristo» indica que San Bernardo creía que el Anticristo sería un antipapa:

(…) San Bernardo habla en el pasaje del antipapa [como la Bestia del Apocalipsis].”8

Bto. Joaquín (m. 1202): “Hacia el fin del mundo, el Anticristo va a derrocar al papa y usurpar su sede.”9

Pero quiera o no uno creer que el Anticristo va ha ser un antipapa, está definitivamente profetizado que las fuerzas del Anticristo van a sobrepasar a Roma en los días finales. El 19 de septiembre de 1846, Las Profecias de Nuestra Señora de La Salette profetizó que Roma iba a perder la Fe y se convertiría en la sede del Anticristo en la apostasía de los últimos días de la única verdadera Fe Católica.

Nuestra Señora de La Salette, 19 de sept. de 1846: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo (…) la Iglesia será eclipsada.”

Esta asombrosa profecía coincide con las profecías en la Sagrada Escritura (Apocalipsis 17 y 18), que nos informan que la ciudad de siete colinas (Roma) va a convertirse en una ramera (una falsa Esposa de Cristo), que va a cometer fornicaciones espirituales (idolatría) y embriagarse con la sangre de los santos (falso ecumenismo). La gran ramera profetizada en la Biblia no es la Iglesia Católica; es una falseada Iglesia Católica, una Esposa apóstata, falsa que surgirá en los últimos días para engañar a los católicos y eclipsar a la verdadera Iglesia que ha sido reducida a un remanente. En este libro vamos a presentar la evidencia abrumadora, innegable, irrefutable de bases doctrinales y hechos inatacables de que la «Iglesia» que ha surgido con el Segundo Concilio Vaticano (1962-1965) en realidad no es la Iglesia Católica, sino más bien una Contra-Iglesia masivamente fraudulenta que niega las enseñanzas fundamentales de la Iglesia Católica.

Vamos a demostrar que los hombres quienes impusieron está nueva religión del Vaticano II y la Nueva Misa en realidad no son católicos, sino herejes manifiestos predicando una nueva religión.

De hecho, cualquier duda sobre la autenticidad del mensaje de Nuestra Señora de La Salette será eliminada por un cuidadoso análisis de la evidencia de este libro. Entre otras cosas, este libro va a documentar que el Vaticano ahora enseña que los judíos están perfectamente libres de no creer en Jesucristo.

Esto puede alarmar a algunos, pero esto es un hecho. Sin siquiera considerar todas las otras apostasías que vamos a cubrir en este libro, este hecho prueba que las palabras de Nuestra Señora se han hecho verdad: Roma (no la Iglesia Católica) a perdido la Fe (dando el paso a una secta no católica y contraria) y se ha convertido en la sede del Anticristo.

A fines de 2001, la Pontificia de la Comisión Bíblica publicó un libro titulado El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana. Este libro argumenta que la continua esperanza de los judíos por el Mesías es válida y que es justificada por el Antiguo Testamento. «La espera mesiánica fue justificada en el Antiguo Testamento», explicó el portavoz papal Joaquín Navarro-Valls, «y si el Antiguo Testamento mantiene su valor, entonces mantiene eso como un valor también. Dice que usted no puede decir que todos los judíos están equivocados y nosotros tenemos la razón». Cuando los periodistas le preguntaron que si sus declaraciones podrían dar a entender que el Mesías, de hecho, no pudo haber llegado, Navarro-Valls respondió, «Esto significa que sería un error para un católico esperar por el Mesías, pero no para un judío». Esto quiere decir que el Vaticano ahora sostiene que los judíos están perfectamente libres de rechazar a Cristo; esto es la enseñanza de los «papas» del Vaticano II.

Roma ha perdido la fe y se ha convertido en la sede del Anticristo.

1 Juan 2,22 “¿Quién es mentiroso, sino aquel que niega, que Jesús es el Cristo? Este tal es el Anticristo, que niega al Padre, y al Hijo.”

Pero, ¿cómo será esto, y qué deben hacer los católicos al respecto? Este libro tratará de dar la respuesta estas a cuestiones en detalle.

Lee más: Las Herejias de la secta del Vaticano II


Notas de la Sección 1:

1 The Papal Encyclicals «Las Encíclicas Papales», edición inglesa, por Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, Vol. 3 (1903-1939), p. 6

2 Jurgens, The Faith of the Early Fathers «La Fe de los Padres Primitivos», edición inglesa, Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1970, Vol. 2, p. 39.

3 Jurgens, The Faith of the Early Fathers «La Fe de los Padres Primitivos», edición inglesa, Vol. 2, p. 158.

4 Jurgens, The Faith of the Early Fathers «La Fe de los Padres Primitivos», edición inglesa, Vol. 2, p. 33.

5 Yves Dupont, Catholic Prophecy «La Profecía Católica», edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books, 1973, p. 30.

6 P. Herman Kramer, The Book of Destiny «El Libro del Destino», edición inglesa, Tan Books, 1975, p. 321.

7 «Las Encíclicas Papales», edición inglesa, Vol. 3 (1903-1939), p. 351.

8 The Catholic Encyclopedia «La Enciclopedia Católica», edición inglesa, Volumen 1, “Antichrist” [El Anticristo], Robert Appleton Co. 1907, p. 561.

9 Rev. Culleton, The Reign of Antichrist «El Reinado del Anticristo», edición inglesa, Tan Books, 1974, p. 130.


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